Datos de la economía mundial



  • https://agendarweb.com.ar/2020/12/26/rcep-el-mayor-acuerdo-comercial-del-mundo-esta-en-asia-oriental-y-el-pacifico-su-centro-es-china/

    RCEP: el mayor acuerdo comercial del mundo está en Asia Oriental y el Pacífico. Su centro es China
    26 diciembre 2020, 05:50

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    Reproducimos este valioso análisis geopolítico de Gabriel E. Merino (UNLP-CONICET), sobre la afirmación de una nueva realidad económica de la que informamos en noviembre aquí. Y agregamos a continuación unas observaciones de AgendAR.

    «A mediados de noviembre se firmó el mayor acuerdo comercial del mundo, la Asociación Económica Integral Regional, denominado RCEP por sus siglas en inglés. La región en donde se formalizó el mayor acuerdo comercial y económico del mundo es Asia Pacífico y el centro de gravedad es China, país que hace 24 años tenía el mismo PBI que Brasil y hoy es 8 veces más grande.

    La iniciativa RCEP representa el 30% del PBI global en la región más dinámica del planeta e involucra a 2.200 millones de personas, es decir, el 30% de la población mundial. Además de China, ésta incluye a los países de la ASEAN –Indonesia, Tailandia, Singapur, Malasia, Filipinas, Vietnam, Birmania, Camboya, Lagos y Brunei— más Japón, Corea del Sur, Australia y Nueva Zelanda. Si bien fue parte de las negociaciones, la India no firmó el acuerdo por razones de protección de su industria y, posiblemente, también por razones geopolíticas, aunque quedó abierta su posible incorporación más adelante

    Un dato central es que el RCEP es el primer acuerdo económico comercial entre China, Japón y Corea del Sur.

    Japón es el tercer país con mayor PBI mundial en dólares corrientes (luego de Estados Unidos y China) y parte del núcleo central de la economía mundial, también denominado Norte Global. Es un jugador de punta en materia tecnológica y posee 52 compañías transnacionales en el listado de las 500 principales según ingresos elaborado por Fortune (Este ranking es liderado por China que ya superó con 124 a Estados Unidos, 121).

    Las debilidades estructurales de Japón se manifiestan en el declive poblacional, su enorme endeudamiento (235% de su PBI) y su estancamiento económico secular, articulado a su subordinación geopolítica a Washington. La iniciativa del RCEP podría otorgar a Tokio otro horizonte frente a dicha situación, que necesariamente también significa un reacomodamiento y recalibramiento político estratégico de importancia.

    Por su parte, Corea del Sur es la tercera gran economía de esa región y la cuarta del continente asiático luego de la India, ocupando el puesto 12 a nivel mundial. Además, es el país del mundo con mayor inversión relativa en investigación y desarrollo como porcentaje del PBI (4,35%), lo que en parte explica su condición de potencia tecnológica global.

    La RCEP significa el primer gran acuerdo entre tres de las cuatro economías más importantes de Asia –el gran continente en pleno ascenso en donde se concentra el 52% del PBI industrial mundial, el 69% de la población y el 80% del crecimiento económico mundial de los últimos años— que forman parte de los nodos principales o “núcleo orgánico” de la economía mundial en términos de comercio, finanzas y tecnología.

    Estos territorios se encuentran separados en las últimas décadas por profundas razones históricas y geopolíticas. Y tanto Japón como Corea del Sur constituyeron pilares fundamentales en Asia Pacífico en la construcción de la hegemonía estadounidense. Un giro en este sentido, por más que parezca leve y casi natural, significa un profundo movimiento de placas en el mapa del poder mundial.

    La disputa por Asia Pacífico
    La cuenca del pacífico fue central para la construcción del poder estadounidense, desde sus inicios como potencia emergente a mediados del siglo XIX. Primero abriendo a la fuerza el comercio con Japón, al mejor estilo de las civilizadas y tradiciones occidentales. Luego constituyendo un régimen vasallo en Hawái. Más tarde, arrebatándole a España el control de Guam y Filipinas (además de Cuba y Puerto Rico). Y, con la victoria sobre Japón en la Segunda Guerra Mundial, la reconstrucción de Japón como pilar fundamental del poder estadounidense sobre Asia Pacífico, junto con Corea del Sur. La guerra de Corea entre 1950-1953 dirimió hasta dónde podía llegar el control territorial de Washington en dicha región, frente a China y a la entonces URSS. Actualmente, Estados Unidos tiene casi 70.000 efectivos militares entre Japón y Corea del Sur, a lo que hay que sumar las tropas en otras bases del Pacífico.

    Como señala gran parte de la tradición geopolítica estadounidense, los fundamentos de su primacía mundial consiste en controlar el hemisferio Occidental (América), sus dos frentes oceánicos, el Atlántico y el Pacífico, y en mantener la preponderancia en el continente euroasiático controlando sus periferias geográficas. Cualquier acercamiento entre China y Japón, cualquier intento de reunificación de las dos Coreas o la expulsión de las tropas estadounidenses en la región, golpea sobre estos pilares de la construcción hegemónica post Segunda Guerra mundial, hoy en crisis.

    De hecho, como señalé en un reciente artículo, una cuestión central a analizar es que el diseño geopolítico de la hegemonía estadounidense desde el fin de la Segunda Guerra Mundial ha existido una línea roja en Asia Pacífico que marca el límite estratégico que una coalición liderada por Estados Unidos y Japón debe mantener en la zona para evitar que China pase a ser una potencia global rival, lo que implicaría la pérdida de la primacía mundial de Washington.

    El cerco de contención contra China incluye (incluía) a Corea del Sur, Taiwán, Filipinas, Vietnam, Laos, Tailandia, Malasia, Camboya, Indonesia, Brunei y Singapur, y es justamente el Mar del sur de China el punto clave de este mapa. En la actualidad, ese límite ya ha sido traspasado en términos geoestratégicos, con lo cual el solapamiento ya está en curso. Y la RCEP no hace más que confirmar dicho proceso de solapamiento de la influencia en términos económicos, en una región en la que el comercio siempre ha sido central en la definición del orden y el poder.

    En 2011, Hillary Clinton afirmaba, como Secretaria de Estado de Barack Obama, que el futuro de la política mundial se decidiría en Asia y en el Pacífico, no en Afganistán o Irak, y que Estados Unidos debería estar justo en el centro de la acción. Para ello, Clinton propuso que el pivote estratégico de la política exterior norteamericana pasara de Oriente Cercano al Asia Oriental, lo que incluía la construcción de una alianza similar a la de la OTAN para el Pacífico, que pueda incluir al océano Índico, esto es, fundamentalmente a la India.

    Esta iniciativa político estratégica de la administración Obama también incluía la propuesta de avanzar en un gran acuerdo de libre comercio e inversiones denominado Tratado Trans-Pacífico (conocido como TPP por sus siglas en inglés). El TPP incluía a muchos de los países que hoy son parte de la RCEP: Australia, Brunei, Japón, Malaysia, Nueva Zelanda, Singapur y Vietnam además de Canadá, Chile, México Perú y Estados Unidos. Y era parte de la estrategia de contención contra el avance de China, para posicionar a Estados Unidos y a las fuerzas globalistas del Norte Global como conductoras de Asia-Pacífico. De hecho, el RCEP se lanzó en 2012, un año después del “giro” hacia el Pacífico planteado por Hillary Clinton. Y en 2013, después de que en el mes de marzo Japón firmó su ingreso a las negociaciones por el TPP, China lanzó la “Nueva Ruta de la Seda” o la Iniciativa del Cinturón y la Ruta.

    La geoestrategia del TPP se observa con total claridad en algunas frases dichas por el propio Obama: “Sin este acuerdo, los competidores que no comparten nuestros valores, como China, decretarán las reglas de la economía mundial (…) Cuando más del 95% de nuestros clientes potenciales viven más allá de nuestras fronteras, no podemos dejar que países como China decreten las reglas de la economía mundial.” Por su parte, el entonces Secretario de Defensa de Estados Unidos, Ash Carter, declaró que para los intereses de seguridad de los Estados Unidos en Asia se podía considerar el TPP tan importante como la adición de otro portaaviones en la región y lo consideraba fundamental para el re-equilibrio de poder en Asia a favor de los Estados Unidos.

    El TPP era mucho más que un simple tratado de libre comercio, como también lo es el RCEP. Junto al TTIP (que traducido sería Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión y era una acuerdo entre Estados Unidos y la Unión Europea) el TPP proponía las nuevas reglas de la economía global del Siglo XXI, acordes con las redes financieras globales con origen en el Norte Global y sus empresas transnacionales. Es decir, implicaba toda una institucionalidad transnacional y, en la práctica, una agudización del proceso de desnacionalización de los Estados, bajo la conducción de las fuerzas globalistas. El TPP y el TTIP, eran proyectos político-económicos estratégicos que pretendían tener una influencia decisiva en las normas que regirían el comercio, los servicios, la propiedad intelectual y la inversión mundial en el siglo XXI, como lo tuvo el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN, conocido también como NAFTA por sus siglas en inglés) en 1992, que fue el modelo utilizado para finalizar las negociaciones de la Ronda Uruguay en 1995 que creó la Organización Mundial de Comercio (OMC) y consolidó el proceso de globalización al incorporar nuevos temas ausentes del GATT.

    Además, el TPP consolidaba una alianza clave en el Pacífico, la de los Estados Unidos y Japón, para desde ahí intentar una reconstrucción hegemónica de la “comunidad global,” y ponía a Vietnam (especialmente) y a otros países firmantes más cerca de los Estados Unidos, buscando reducir la preponderancia de la China continental la región. Pero en el fondo, la clave del TPP y otras de esas iniciativas globalistas actuales es incrementar las presiones dentro de China para realizar reformas económicas de “apertura” que demandan Occidente y el capital financiero transnacional del Norte Global, y que en gran medida permitirían resolver su crisis de sobreacumulación mediante la subsunción de China.

    Por eso Mike Froman, representante comercial de Estados Unidos, decía en relación a la resistencia del Congreso norteamericano para aprobar el TPP: “Estamos a un voto de cimentar nuestro liderazgo en la región o de entregar las llaves del castillo a China.”

    En febrero de 2016 se firmó finalmente el TPP. Sin embargo, la “alegría” duró poco. El triunfo de las fuerzas americanistas-nacionalista de Estados Unidos en las elecciones presidenciales de ese mismo año, que colocó en enero de 2017 a Donald Trump en la Casa Blanca, fue la muerte del TPP. El anti-globalismo se volvió parte de la agenda en Washington. Para estas fuerzas la pérdida de centralidad del Estado norteamericano y el avance de una institucionalidad transnacional constituye una amenaza a la seguridad nacional.

    Este escenario favoreció el avance del RCEP. China, aunque presionada por la guerra comercial y amenazada por los intentos estadounidenses de reforzar alianzas político-estratégicas para recrear una especie de “nueva guerra fría”, pudo anotarse un punto fundamental en el avance de su condición de centro económico de Asia Pacífico, con enormes implicancias geopolíticas.

    A pesar del impulso del actual Secretario de Estado estadounidense Mike Pompeo, de alinear a Japón, Australia e India en una política anti-china, el profundo entrelazamiento económico de Beijing en la región imposibilita el establecimiento de bloques y desarticula el poderío estratégico estadounidense.

    Australia, por ejemplo, que forma parte del espacio angloamericano y tiene como soberana constitucional a la reina Isabel II del Reino Unido, se está convirtiendo en una especie de gran portaaviones estadounidense en el Pacífico e intentó conformar a la administración Trump en su posicionamiento contra Beijing en plena pandemia, lo que le valió una fuerte reprimenda comercial desde China, causando un duro golpe a su economía. Pero también ahora es parte del RCEP, cuyo centro geoeconómico es China e intenta una suerte de equilibrio que, en la práctica, contrarresta el dispositivo de nueva guerra fría. El debate interno se agudiza, al calor de las contradicciones entre las definiciones geopolíticas y las realidades geoeconómicas.

    John Mearsheimer, profesor de ciencia política en la Universidad de Chicago, expresa con claridad esta estrategia seguida por Washington y la profunda preocupación que existe en su establishment, que cada vez más apela a la amenaza abierta. En una exposición en agosto del año pasado en Australia, afirmó que ese país no tendrá más remedio que alinearse en última instancia con los Estados Unidos sobre China. Para Mearsheimer la seguridad se impondrá sobre la prosperidad, y Australia deberá sacrificar su economía, que depende de las exportaciones a China (35%) y de sus inversiones.

    Mearsheimer le señaló al público australiano que “la seguridad es más importante que la prosperidad, porque si no sobreviven, no prosperarán.” Y, por si había alguna duda, dijo que “si van con China, ustedes deben entender es nuestro enemigo. Entonces están decidiendo convertirte en enemigo de los Estados Unidos.” Para rematar observó que, «cuando no estamos contentos [por Estados Unidos], no querrán subestimar lo desagradable que podemos ser. Pregúntenle a Fidel Castro”.»

    ooooo

    Observaciones de AgendAR:
    La frase atribuida aquí a Mearsheimer, un conocido teórico de relaciones internacionales de la escuela realista, nos resulta… muy poco realista. La «carta fuerte» de los EE.UU. en las últimas tres décadas, el factor que le permitió imponer su voluntad en muchas de las negociaciones con bloques de poder económico comparable no fueron las amenazas, sino la posibilidad de acceso a su mercado interno.

    El mercado nacional de consumo más importante del globo, por lejos, y que aún hoy es para China un elemento clave para sus exportaciones.

    Sucede que los imperios, en el proceso de llegar a serlo, han sacrificado a lo largo de la historia las actividades y los trabajos que les permitieron crecer. Roma conquista Sicilia y el Norte de África derrotando a Cartago, y sus labradores, que eran la espina dorsal de las legiones, pasan a ser clientes del pan y circo, porque el trigo era importado de latifundios trabajados por esclavos.

    Inglaterra deroga las Corn Laws en 1846, establecidas para proteger los precios del grano británico doméstico contra la competencia del exterior. Ganó el librecambio y los industriales, y perdieron sus terratenientes. El trigo empezó a llegar poco después de las pampas argentinas…

    Es evidente que Trump cabalgó sobre la reacción de los trabajadores industriales de EE.UU., y el rust belt, el «cinturón oxidado» de las industrias que se relocalizaron en China y en el Sudeste de Asia. Pero el Donald perdió. Biden, apoyado por las instituciones financieras de la Costa Este y los gigantes de la tecnología de California ¿retomará el impulso globalista que no alcanzó a cimentar Obama?

    Casi seguramente tratará de hacerlo, con los condicionamientos que la experiencia trumpista -que no terminó en un fracaso económico, por cierto- le impondrá ¿Que hará entonces China?

    Como este editor dice a menudo en su blog personal «el que viva lo verá«.

    A. B. F.



  • Lo sorprendente es que se hayan unido a este mercado, ideado y liderado por China, países como Japón o Australia (India aunque al principio también formaba parte, presionado por Trump, finalmente decidió no adherirse)



  • Para inversores: la arena, insumo olvidado, podría convertise en oro

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    En los últimos años varios expertos internacionales vienen alertando sobre el riesgo del agotamiento de recursos naturales claves para la construcción y otras industrias vinculadas como la arena y la grava. Sin embargo, la gente cree que son materiales que abundan ya que hay millones de hectáreas de desiertos y dunas y la desertificación del planeta sigue aumentando año tras año. ¿Cómo va a faltar arena? La creencia de la abundancia, lamentablemente, es errónea. Ya varios especialistas vinculados al Programa del Medio Ambiente de la ONU encendieron las alarmas, y quizás el informe “Sand and sustainability: Finding new solutions for environmental governance of global sand resources” fue el más contundente al poner sobre el tapete la necesidad de debatir el uso racional de estos recursos. De lo contrario el desarrollo de la sociedad corre serios peligros. Por eso, la arena, que hoy está más asociada a una playa veraniega o una travesía o rally por un desierto podría convertirse, como algunos predicen, en el producto del siglo XXI, como lo fue el petróleo para el siglo XX. Es que ante la creciente y sostenida demanda mundial de esta materia prima, con reservas en retroceso, lleva a algunos a plantearse si la arena podría convertirse en oro. Tal es así que ya existen “mafias” en la comercialización mundial de los áridos. Se trata de un tema no menor, incluso para la Argentina, porque no solo afecta al sector construcción sino al fracking de Vaca Muerta.

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    https://www.ambito.com/economia/construccion/para-inversores-la-arena-insumo-olvidado-podria-convertise-oro-n5162153



  • La Unión Europea busca terminar con la dependencia del dólar

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    Bruselas tiene previsto poner fin a la dependencia de los mercados europeos de la moneda estadounidense. Así lo comprueba un documento normativo de la Comisión Europea compartido por Financial Times.

    El documento se centra en la vulnerabilidad de la UE frente a las sanciones estadounidenses y los riesgos financieros. Bruselas podría adoptar el proyecto —con el que desea reivindicar su independencia económica y financiera— el 19 de enero, un día antes de la toma de posesión del demócrata Joe Biden, aunque todavía puede ser sometido a cambios.

    El texto hace referencia a las dificultades que enfrentó la UE luego de que el presidente Donald Trump restaurara las sanciones a Irán. "Es necesario proteger a la Unión Europea de las consecuencias del uso extraterritorial ilegal" de este tipo de medidas.

    Para proteger y fortalecer su economía, Bruselas tiene previsto instaurar un control más estricto de las adquisiciones extranjeras y promover el euro en los mercados financieros.

    En mayo de 2018, EEUU se retiró del Plan de Acción Integral Conjunto (PAIC) sobre el programa nuclear iraní y prometió nuevas sanciones a Teherán. La UE, por su parte, adoptó en 2019 el Instrumento de Apoyo a los Intercambios Comerciales (Instex) para eludir las sanciones estadounidenses y poder continuar comerciando con Irán. La primera transacción entre Europa e Irán tuvo lugar el 31 de marzo de 2020, cuando Alemania suministró material médico a Irán.
    En julio de 2019, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, calificó el Instex de un "proyecto importante destinado a proteger los intereses de los operadores económicos europeos en el contexto de intentos ilegales de restringir sus actividades por parte de terceros países". Tampoco excluyó la posibilidad de que Rusia se uniera a este mecanismo de trueque.

    https://mundo.sputniknews.com/economia/202101171094137693-la-ue-buscara-desafiar-al-dominio-del-dolar-tras-la-salida-de-trump/



  • Toda la industria, el comercio y los servicios se reencaminan hacia una economía verde, quienes no sigan esa linea quedaran fuera de juego

    GM le dice adiós a la gasolina, ¿en México se entiende el mensaje?

    El futuro de la movilidad es eléctrico. El anuncio de General Motors es una pieza más del nuevo rompecabezas. Lo están armando los grupos industriales, las corporaciones financieras; los gobiernos y las agencias internacionales.

    GM tendrá nuevo logo corporativo y aspira a reinventarse. Se da un plazo de 14 años para dejar de producir vehículos que utilicen gasolina o diésel. En 2035 todos sus autos y camiones serán cero emisiones. Los incentivos para hacerlo están ahí. Las zanahorias y los garrotes. Del lado de las zanahorias, destaca el efecto Tesla: una empresa que produce apenas 1/16 de los vehículos que GM tiene un valor de mercado 11 veces mayor (790,000 millones de dólares vs 73,000 millones). No pierdan de vista el anuncio del CEO de BlackRock, Larry Fink. El dinero del mayor fondo de inversión del mundo irá para las empresas y los proyectos que combatan los riesgos del cambio climático. Para los que entiendan y aprovechen las oportunidades de la economía verde.

    Del lado de los garrotes, está el endurecimiento de las normativas. Va del ámbito local hasta el global. California no permitirá la venta de vehículos que usen combustibles fósiles en 2035. Es el mayor mercado de Estados Unidos. En Europa, la fecha fatal está entre 2035 y 2040 en Alemania, Francia, España y Gran Bretaña… por lo pronto. El mayor mercado del mundo para los automóviles, China, está dando un giro hacia los autos cero emisiones. Ahí GM vende 3 millones de automóviles por año, 20% más que en Estados Unidos.

    La decisión de GM lleva años cocinándose pero se acelera con la llegada de Joe Biden a la Casa Blanca. De manera simbólica, el presidente anuncia que las flotas vehiculares del gobierno federal serán eléctricas tan pronto como sea posible. En puerta, están acuerdos público-privados para incrementar sustancialmente la red de estaciones de carga eléctrica. Un actor clave en esta alianza es una agencia de Gobierno, el Fondo Medioambiental de la Defensa.

    GM invertirá 27,000 millones de dólares en los próximos cinco años en el desarrollo de vehículos eléctricos y de conducción sin piloto (aquí asociados con Microsoft). Tendrá disponibles 20 nuevos modelos de vehículos eléctricos en el mercado para el 2023. En el 2025 serán 40% de su oferta total. Uno de los mayores retos es el desarrollo de baterías de mayor capacidad y menor precio. En esta línea, GM podría convertirse en un jugador relevante en el mercado. Con baterías para autos y celdas de hidrógeno para camiones de carga. La marca Ultium Cells es su buque insignia. La planta está en Ohio.

    Para México, la decisión de GM implicará el reto de encontrar un lugar en este nuevo mapa industrial y tecnológico. Participar de la transición energética que anuncia uno de los mayores inversionistas externos en nuestro país. En primer lugar, porque la empresa se compromete a que sus plantas trabajarán al 100% con energías renovables. En Estados Unidos, el plazo es el 2030. En el resto del mundo, el 2035. En México, GM tiene cuatro grandes fábricas, en Ramos Arizpe; San Luis Potosí, Silao y Toluca. Tiene además miles de proveedores que operan en México. Los requisitos de transición energética serán extensivos a ellos.

    En la generación de empleos, hay oportunidades y amenazas para México. El sindicato United Auto Workers reaccionó con entusiasmo a los anuncios de GM, “Lo más importante es que los trabajos que producirán los nuevos vehículos se queden en Estados Unidos”, dijo el vocero de la UAW Brian Rothenberg. El sindicalista se refirió a diversos compromisos de Biden en favor de la reindustrialización de Estados Unidos. Estos caben en el programa Buy American y podrían ser reforzados por los acuerdos del T-MEC sobre la industria automotriz. En la negociación, México peleó y consiguió mantener las plantas existentes, dedicadas a vehículos de combustión interna. Estados Unidos presionó para tener la cancha a favor en la fabricación de autos eléctricos. ¿Qué lugar tendrá México en este mundo donde la gasolina perderá importancia? ¿Qué estamos haciendo para que el futuro sea propicio para nosotros?

    Fuentes:
    [email protected]
    www.eleconomista.com.mx

    Lo mismo que se preguntan en México , tendríamos que preguntarnos en Argentina



  • Parece increíble creerles...
    Que los mismos que incendiaron el mundo por culpa del petróleo, durante todos estos años (Irán, Irak, Siria, Libia...), millones de muertos y países destrozados literalmente hace solo "2 días" (y aún no terminó...), que ahora de golpe renuncien a tanto gasto y tanta muerte, por culpa de ese "liquido negro"...Y los mismos que incendiaron el mundo por culpa del petróleo, ahora emiten este mensaje, de "futuro verde" (como para creerles)



  • GameStop: las claves de la guerra que hizo temblar a Wall Street

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    La historia especulativa alrededor de la empresa de venta de juegos en soporte físico es fascinante. Peso pesados de la meca de la especulación global quedaron arrodillados ante jóvenes inversores organizados en un grupo de chat abierto de Reddit que se conoce como WallStreetBets.

    La semana pasada Wall Street escribió un nuevo guión cinematográfico. Miles de usuarios de internet se coordinaron a través de una plataforma llamada Reddit para invertir en acciones de una empresa de venta de videojuegos físicos cerca de la quiebra. El resultado es que hicieron subir 4 veces el precio de GameStop en menos de tres días y provocaron pérdidas que se calculan en más de 5 mil millones de dólares a grandes fondos de inversión.

    La estrategia se organizó desde un grupo de chat abierto de Reddit –que no es algo muy distinto a los de Telegram o Whatsapp- que se conoce como WallStreetBets. Los usuarios, en su mayoría menores de 30 años, convocaron a realizar una ola de compras de GameStop con un mensaje casi utópico: hacerles perder plata a los fondos de cobertura que hacen inversiones en corto (short sale) para ganar dinero con empresas que tienen perspectivas de quiebra.

    Para los medios especializados en finanzas este episodio fue durante varios días uno de sus principales temas de debate. Las novedades se fueron actualizando en forma permanente: desde políticos que defendieron las compras coordinadas de los inversores minoristas hasta empresarios multimillonarios que se sumaron a la euforia por salvar la compañía de videojuegos.

    El dueño de Tesla, Elon Musk, fue el que más repercusión causó difundiendo a sus 43 millones de seguidores en Twitter un mensaje a favor de GameStop. Musk asegura tenerle odio a los fondos de cobertura debido a que en años anteriores habían apostado a la baja de las acciones de Tesla y a un colapso de la firma. Dice estar del lado de los que plantean que ganar dinero porque a otra empresa le está yendo mal es una perversión del sistema.

    ¿Cómo es la operación financiera?
    No todos en el mundo de las finanzas piensan de esa manera e incluso para algunos economistas las estrategias de short sale (inversiones en corto) son una forma natural del mercado para arbitrar el precio de las acciones. Se realiza de la siguiente forma:

    1. El inversor A considera que la acción de GameStop en 60 dólares es cara y bajará a 30.

    2. El inversor B tiene 10 acciones de GameStop, no quiere venderlas pero no le molesta entregarlas "prestadas" por un tiempo a cambio de un interés.

    3. El inversor A aprovecha y se las pide prestadas al inversor B.

    4. El inversor C quiere comprar 10 acciones de GameStop.

    5. El inversor A se las vende al inversor C y se queda con 600 dólares (le vende las 10 acciones a 60 dólares cada una).

    6. Si se cumple el pálpito y el precio de la acción cae de 60 a 30 dólares es un negocio redondo.

    7. El inversor A tienen 600 dólares y recomprar GameStop para devolvérselas al inversor B sólo le cuesta 300 dólares (compra 10 acciones a 30 dólares cada una).

    8. El inversor A se ganó los 300 dólares de diferencia (es decir los 600 que obtuvo al principio por la venta de las acciones prestadas menos los 300 que gastó para devolverlas).

    El resultado

    En este ejemplo todo salió como pretendía el fondo de cobertura (inversor A). Pero ¿qué pasa si en lugar de bajar de 60 a 30 las acciones hubieran subido de 60 a 400? En ese caso el inversor A se encuentra en verdaderos problemas. Para recomprar las acciones y devolverlas al inverso B tendrá que pagar 4000 dólares (compra 10 acciones a 400 dólares cada una). Solamente tiene 600 dólares de la venta con lo cual su pérdida neta es de 3400 dólares.

    Esto último es exactamente lo que ocurrió la semana pasada con GameStop a partir de la organización de los usuarios de Reddit que consiguió que suban exponencialmente los precios de la acción por la demanda hormiga de miles de jóvenes. Los fondos de cobertura tenían que devolver mucho más que 10 acciones con lo cual sus pérdidas se cuentan en miles de millones de dólares.

    El más expuesto de todos fue Melvin Capital: maneja inversiones por más de 13.000 millones de dólares. Una vez que cerró sus posiciones en corto (en el ejemplo equivale a devolver las acciones) tuvo que pedir una reinyección de capital de 3000 mil millones de dólares para mantenerse a flote.

    Lobos convertidos en gatitos

    Los intentos del establishment de Wall Street para frenar las compras minoristas de GameStop no se demoraron. La medida más impactante fue cuando la plataforma Robinhood (una app financiera que apunta a un público joven con la consigna de democratizar las finanzas) anunció el cierre de la opción para comprar la acción de la empresa de videojuegos.

    Sin embargo esta batalla dispareja -luce como la pequeña aldea gala de Asterix contra Roma- no se encuentra terminada. Los jóvenes que iniciaron el ataque empezaron a pedir refuerzos a los usuarios de Europa y Asia para sostener a GameStop e incluso lanzar un contraataque comprando empresas en condiciones similares como la cadena de cines AMC y el minorista de ropa Express.

    Los ribetes de esta historia son extraordinarios y genera reflexión en distintas direcciones. Por un lado es otro ejemplo de la capacidad de las redes sociales para organizar acciones masivas de una parte de la población con una escala de valores similares.

    En esta oportunidad no hubo una convocatoria de manifestantes ultraconservadores para ingresar al Capitolio en apoyo al expresidente Trump, sino que fue para que miles de jóvenes usen algunos dólares para poner en aprietos al núcleo duro de los negocios financieros de Estados Unidos.

    Doble vara

    Otro de los puntos interesantes es la sobrerreacción de los principales grupos de poder económico de Wall Steet pidiendo nuevas regulaciones para evitar este tipo de compras hormiga. La directora ejecutiva de Fidelity Anne Richard llegó a plantear incluso que una de las soluciones es eliminar las regulaciones de transparencia que obligan al mercado a mostrar cuáles son las empresas más expuestas a fondos de cobertura.

    Ese pedido lo realizó porque tuvieron miles de millones de dólares en pérdidas pero es un fuerte contraste cuando el que lo pide es el mismo que pregona libre mercado para que inversores de cobertura apuesten a la quiebra de una empresa haciendo short selling.



  • Esto es, yo pido prestadas acciones a otra persona que valen 100 y las vendo a 100 porque dentro de dos semanas creo que van a valer 50 y ahí las compro. Dentro de dos semanas las tengo que comprar para devolverlas si o si.
    Estos muchachos de se pusieron de acuerdo para comprar acciones de esta empresa en problemas e hicieron subir la acción. A las dos semanas cuando tuvieron que comprar acciones para devolverlas las tuvieron que comprar a 2000 las que habían vendido en 100, porque especularon a que la acción seguiría cayendo.



  • Una rebelión de inversores aficionados pone contra las cuerdas a Wall Street

    https://elpais.com/economia/2021-01-30/la-semana-en-que-wall-street-temblo.html



  • Estos muchachos de Wall Street las quieren todas para ellos

    Restringieron las operaciones con acciones de la empresa y se derrumba la cotización

    Reddit: La contraofensiva de Wall Street contra GameStop

    La empresa de videojuegos logró esta semana un alza del 400 por ciento y del 1.750 por ciento desde comienzo del año. Miles de inversores minoristas contribuyeron en la escalada que le generó fuertes pérdidas a grandes fondos de inversión.

    https://www.pagina12.com.ar/320295-reddit-la-contraofensiva-de-wall-street-contra-game-stop


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