Conflicto de Afganistán



  • Afganistán al borde del abismo: los talibanes rodean las ciudades

    The New Yors Times - Por Thomas Gibbons-Neff y Taimoor ShahPhotographs by Jim Huylebroek
    16 de febrero de 2021

    Los talibanes se han acercado a varios centros de población importantes, incluida la capital de la provincia de Kandahar, mientras el gobierno de Biden evalúa si retirar o dejar sus tropas

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    Un avión A-29 de la fuerza aérea afgana despega del campo aéreo de Kandahar

    PANJWAI, Afganistán — Los talibanes llevan meses invadiendo ciudades clave de Afganistán, amenazando con llevar al país a un punto de ruptura y empujando al gobierno de Joe Biden a una situación sin salida justo cuando se supone que la guerra más larga de Estados Unidos está llegando a su fin.

    En los alrededores de la ciudad septentrional de Kunduz, a pesar del feroz frío del invierno, los talibanes han tomado puestos de avanzada y bases militares, y utilizaron pequeños aviones no tripulados armados para aterrorizar a las tropas afganas. En la vecina Pul-i-Khumri, se apoderaron de importantes autopistas en un asedio a la ciudad, y amenazan las principales vías de comunicación con Kabul, la capital del país.

    Y en la ciudad de Kandahar, un bastión de importancia histórica y política y un centro económico para el sur del país, los combatientes talibanes han asaltado los distritos circundantes y se han acercado a la toma de la capital de la provincia como no lo habían hecho en más de una década.

    La descarada ofensiva de los talibanes ha puesto al gobierno de Biden en un peligroso aprieto político. En virtud del acuerdo alcanzado por el presidente Donald Trump con los talibanes el año pasado, todas las tropas extranjeras —incluidos los 2500 miembros del ejército estadounidense restantes que apoyan al asediado ejército y a las fuerzas de seguridad de Afganistán— deben retirarse antes del 1 de mayo, lo que deja al país en una situación especialmente precaria.

    Si el gobierno de Biden cumple la fecha de retirada, los funcionarios y analistas temen que los talibanes puedan aplastar a lo que queda de las fuerzas de seguridad afganas y tomar el control de ciudades importantes como Kandahar, en un intento de lograr una victoria militar completa o una amplia rendición del gobierno afgano en las negociaciones de paz en curso.

    Pero si Estados Unidos retrasa su plazo de retirada, como recomendó el 3 de febrero un comité designado por el Congreso, lo más probable es que los talibanes consideren nulo el acuerdo de 2020 con Estados Unidos, lo que podría dar lugar a nuevos ataques contra las tropas estadounidenses y de la OTAN, y atraer potencialmente a Estados Unidos hacia una mayor implicación en la guerra para defender a las fuerzas afganas, contra las que los talibanes aún podrían tomar enérgicas represalias.

    “La amenaza de victorias militares de los talibanes, especialmente en una zona tan simbólica y estratégica como Kandahar, hace difícil que el gobierno de Biden asuma los riesgos de finalizar la retirada de las tropas”, dijo Andrew Watkins, analista principal sobre Afganistán para el International Crisis Group, una organización de resolución de conflictos con sede en Bruselas. “Retirarse podría ser políticamente imposible si Kandahar aparece en las noticias de la noche”.

    En Panjwai, un distrito vecino a la ciudad de Kandahar, el ruido sordo de la artillería marcó una reciente y cálida tarde de invierno, e indicaba la proximidad de los talibanes a su centro poblado.

    En los límites del distrito, un único puesto de la policía, encajado en la roca, dominaba lo que ahora era territorio talibán. Un oficial tenía la cabeza vendada por la explosión de una bomba en la carretera, otro llevaba un cabestrillo de gasa bajo el uniforme, que sostenía un hombro herido por la bala de un francotirador.

    “Siguen operando aquí; no podemos remplazarlos, porque no tenemos suficientes fuerzas”, dijo Safiullah Khan, el oficial de policía a cargo. “Nuestros comandantes nos roban el combustible, la comida y el suministro”.

    Durante una ofensiva en otoño, los talibanes capturaron franjas de territorio y luego, en su mayoría, mantuvieron sus posiciones a pesar de los intentos de desalojarlos de las fuerzas de seguridad afganas y de los ataques aéreos de Estados Unidos.

    Los comandantes talibanes dijeron a los funcionarios tribales del distrito que el grupo insurgente se detuvo deliberadamente antes de tomar de Panjwai, dijo Haji Mahmood Noor, alcalde del distrito, porque se les dijo que esperaran y vieran cómo se desarrollaba la siguiente fase de las negociaciones de paz.

    “Cuando los árboles se pongan verdes, la situación empeorará”, dijo Noor, refiriéndose a la primavera, cuando los talibanes pueden moverse más a gusto al amparo del follaje floreciente.

    El casi colapso de Panjwai y la creciente amenaza a la ciudad de Kandahar son en parte consecuencia de la muerte en 2018 del general Abdul Raziq, quien había sido el jefe de policía de la provincia desde 2011. Conocido por resolver las disputas con amenazas y represalias sangrientas, y acusado de muchos abusos contra los derechos humanos, el general Raziq también utilizó su estrecha relación con el ejército estadounidense para mantener la provincia de Kandahar mayormente segura durante años.

    Tras la muerte del general Raziq a manos de un infiltrado talibán, su hermano, el general Tadeen Khan, fue nombrado general de la noche a la mañana y asumió el cargo de jefe de la policía, pero su falta de experiencia militar hizo que estuviera muy desconectado y ausente de sus funciones. Mientras sus oficiales cobraban tributos y abusaban de los residentes casi sin ser supervisados, los talibanes forjaron alianzas con los líderes tribales locales y pagaron a los oficiales de policía de bajo nivel para que abandonaran sus puestos antes de la ofensiva de otoño, dijeron funcionarios locales y provinciales.

    Cuando los talibanes entraron en los distritos que rodean Kandahar, la policía opuso muy poca resistencia. Muchos puestos avanzados apenas contaban con personal, dijeron Noor y otros funcionarios locales. Algunos funcionarios del gobierno afgano refutaron esa acusación, y dijeron que se retiraron por miedo. Otros dijeron que desconocían por qué se habían replegado.

    El general Tadeen rechazó cualquier acusación de corrupción y abuso y negó que sus fuerzas policiales se estuvieran debilitando en los alrededores de Kandahar.

    “Los talibanes no tienen más poder”, dijo, desde su bien resguardado complejo en la ciudad de Kandahar. “Las fuerzas afganas pueden defenderse solas”.

    El deterioro de la situación en Kandahar es un reflejo más amplio de la situación de la seguridad en todo el país. Los talibanes han pasado los últimos meses capturando bases militares y puestos de policía e instalando puestos de control en las carreteras cerca de las capitales en provincias como Helmand y Uruzgán en el sur, y Kunduz y Baghlan en el norte.

    Aunque las tácticas de los talibanes varían de una región a otra, los resultados suelen ser los mismos: el aumento del peaje en las carreteras, el desplome de los ánimos entre las fuerzas de seguridad afganas que cuentan con cada vez menos apoyo estadounidense, y el aumento del miedo entre quienes viven en zonas que antes eran seguras.

    El objetivo de los talibanes es obligar al gobierno afgano a cumplir sus condiciones de paz. En Qatar, los líderes talibanes han exigido la liberación de unos 7000 prisioneros más y el establecimiento de un gobierno interino, dos peticiones que Ashraf Ghani, presidente de Afganistán, ha rechazado hasta ahora.

    “Los talibanes parecen creer que aplicando esta presión, poniendo en escena a sus combatientes para que potencialmente ataquen Kandahar y otros centros urbanos, presionarán a Estados Unidos para que se retire, o algo más”, dijo Watkins. “La lógica estratégica podría tener el efecto contrario”.

    Para prepararse para un posible ataque múltiple en caso de que Estados Unidos se quede más allá de la fecha límite del 1 de mayo, el Pentágono ha solicitado opciones militares adicionales, lo que incluye un aumento de las tropas estadounidenses o un compromiso de más apoyo aéreo del Mando Central de Estados Unidos, que supervisa las operaciones en Oriente Medio y Afganistán, según dos funcionarios estadounidenses. La concesión de estas peticiones depende del próximo movimiento del gobierno de Biden, que se espera que se anuncie en las próximas semanas, una vez que se haya completado la revisión del actual acuerdo en vigor con los talibanes.

    Los disturbios ya han retrasado en los últimos meses la entrega a las fuerzas afganas del campo aéreo de Kandahar, una extensa base estadounidense situada al este de la capital. Por ahora, un pequeño destacamento de tropas estadounidenses y de la OTAN permanece para apoyar a las fuerzas afganas en apuros, según un funcionario militar estadounidense.

    Con las fuerzas policiales en su mayor parte maltrechas, el ejército afgano y los comandos se mudaron a Kandahar y en noviembre comenzaron las operaciones para recuperar el territorio que luego fue retomado por los talibanes. Los oficiales del comando dijeron que sus fuerzas estaban agotadas por las frecuentes órdenes de sustituir a sus homólogos de la policía.

    En el cercano distrito de Arghandab, el lugar de la ofensiva norte de los talibanes sobre la ciudad de Kandahar, los líderes del ejército y los oficiales de policía dicen que están muy faltos de personal y que sus peticiones de apoyo no han sido escuchadas por los funcionarios de Kabul.

    Un puesto de avanzada utilizaba dos vehículos blindados que probablemente quedaron de la invasión soviética de la década de 1980 para defenderse de las posiciones de los talibanes en las orillas del río.

    En diciembre, casi 200 puestos de control en Kandahar fueron abandonados por el ejército afgano, según un informe de vigilancia del gobierno estadounidense publicado el 1 de febrero. El colapso de algunas bases militares en otoño permitió a los talibanes disponer de un gran número de equipos militares y municiones, incluidas varias piezas de artillería pesada.

    Las fuerzas de seguridad afganas también se enfrentan a una parte de la población que confía más en los talibanes que en el gobierno. Al capturar nuevos territorios, los talibanes instalaron sus propios servicios administrativos, explicó Lal Mohammad, de 23 años, un agricultor de trigo y uva que ahora vive detrás de la línea de avanzada de los talibanes en Panjwai.

    Los combatientes insurgentes han destrozado los teléfonos inteligentes y prohibieron la música, impusieron toque de queda, cavaron túneles defensivos entre las casas de la gente y utilizan las habitaciones vacías en ellas como posiciones de combate. Las bombas colocadas al costado de la carretera están por todas partes, dijo. Pero las disputas por la tierra y la pequeña delincuencia están bien gestionadas, en comparación con la corrupta burocracia del gobierno afgano, comentó Mohammad.

    “A la gente le gusta”, dijo Mohammad, y añadió que solo quiere que alguien se haga cargo de Kandahar para que la gente pueda volver a sus vidas.

    Estos sentimientos son comunes en las zonas más rurales de Afganistán. Pero la incompetencia del gobierno afgano y la corrupción generalizada han llevado esa actitud a las puertas de una de las ciudades más pobladas del país.

    “El gobierno”, dijo Mohammad, “ha fracasado.”

    Fahim Abed colaboró con reportería desde Panjwai y Najim Rahim desde Kabul, Afganistán. Eric Schmitt colaboró con reportería desde Washington.
    Thomas Gibbons-Neff es corresponsal en el buró de Kabul y marine retirado



  • Finalmente están allí, gracias a que EE.UU. los armó, preparó, organizó y los hizo poderosos...y durante muchos años fueron el sostén o el brazo armado de ellos, en los años 70 y 80, y no pensaron que su misma gente luego iba a ser un problema, una vez extinguida la guerra contra la URSS, los norteamericanos pensaron que una vez que ellos entraran allí, los talibanes se entregarían sumisos y acabarían bajo sus órdenes...y una vez mas. se equivocaron, por desconocer la profundidad del conflicto y la tragedia afgana, su génesis y su reciente historia oficial...(aunque en realidad la historia de ellos tiene mas de 2000 años)
    La única solución de Afganistan es la balcanización a "la yugoeslava" y que sean ellos, sus gentes los que definan el o los países y sus fronteras como ellos quieran...(pashtunes, balushis, aimaks, tayikos) y que los extranjeros se vayan de allí y regresen a sus países de origen...los del norte en primer lugar (uzbekos, kirguises, tadjicos)



  • Durante el primer intento de ocupación británica sufrieron una tremenda derrota en la batalla de Gandamak a manos de las tribus afganas, fue aniquilado un ejército británico del que solo sobrevivió un oficial cirujano.

    https://es.wikipedia.org/wiki/Batalla_de_Gandamak


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