Fabricación de helicópteros I: La fallida fábrica de helicópteros Bell en la Argentina



  • La fallida fabricacion de helicópteros Bell en la Argentina

    alt text

    No mucha gente lo sabe, pero en la década del 80 y la del 90, nuestro país pudo haber tenido una fuerte industria de helicópteros que para nada envidiara a la del Brasil.

    El fabricante Bell Textron y Chincul SA a cargo en ese momento de Jose Maria Berazza (h) entablaron negociaciones para iniciar la fabricación de los helicópteros Bell 212 y Bell 412SP.

    Previamente, en 1981 se había firmado un preacuerdo de producción por el Bell 212 en la planta ubicada en la ciudad de Pocitos, San Juan, pero en ese entonces el mismo había quedado suspendido debido a la alta inflación que hacia imposible calcular costos.

    En el momento en que se firma la carta intención entre Bell y Chincul en abril de 1990, casi una década después, el mercado y las condiciones se presentaban muy halagüeñas. Según estudios de mercado de la Bell, el mercado argentino sólo ya representaba una demanda de al menos 80 helicópteros debido al envejecimiento de la flota del Bell UH-1H Huey, así como también el mercado latinoamericano que calcularon alrededor de 300 helicópteros, se exploró la posibilidad de fabricación con Brasil con Helibrás y con Chile (Cardoen). Finalmente se acordó con la firma sanjuanina.

    alt text
    Enormes instalaciones de Chincul en Pocitos, San Juan

    La planta de San Juan llamó la atención de los norteamericanos por su nivel de inversión y equipamiento, además (todavía no había entrado en vigencia la Ley de Convertibilidad) y los salarios del personal técnico era muy competitivo.
    Todo eso alentó a Bell Textron a firmar una carta intención, entre José Maria Berazza (h) y Art Mc Anarney, vicepresidente de ventas de Bell para Latinoamérica en un acto en simultáneo en Texas y Buenos Aires.
    Se estimaba que la preparación de los utillajes y herramentales necesarios para iniciar una cadena de montaje tardaría dos años y una inversión de entre 5 y 10 millones de dólares que aportarían tanto Bell como Chincul.

    El anuncio de este acuerdo generó muchas expectativas internacionales, dado que Bell podría asi, teniendo en cuenta los costos de producción muy competitivos podría incluso superar a su filial en Europa que es Agusta Spa Elicotteri. El programa se denominaba por Bell como Argentine Helicopter Assembly Program

    En ese momento sólo existían dos programas de fabricación de helicópteros en America Latina, uno en Brasil de Helibrás, el Esquilo en versión mono y biturbina y el de RACA en Argentina que fabricó el Hughes 500M y el MD-500E a un ritmo muy lento. Ninguno de estos programas competía con el del Bell 212 y 412SP sino más bien eran complementarios.

    alt text

    El “Argentine Helicopter Assembly Program” se dividia en 3 fases de producción

    La primer fase, Bell entregaba los helicópteros desarmados y Chincul montaba las turbinas, boom de cola y el grupo rotor principal, interior de cabina, tapizado, instrumental y aviónica y la certificación de la aeronave por parte de las autoridades argentinas.
    En la segunda fase se agregaba el armado del fuselaje desde su componentes de proa, techo, laterales y patines, y montaje general del fuselaje
    La tercera fase, el armado del grupo propulsor, ensamble del panel de comunicaciones e instrumentos, cableado, montaje de puertas y ventanillas, montaje de estructura y paneles de rotor y de turbinas y la colocación del estabilizador.

    Como se aprecia, el nivel tecnológico del que partia el programa de producción de helicópteros de Chincul era bastante avanzado, dado el know how adquirido años antes con Piper y que llevó a la empresa a fabricar más aeronaves que la FMA y que la misma Embraer en ese momento, puesto que ya había fabricado 800 aeronaves.

    En una conferencia de prensa, Art Mc Anarney confesó que Argentina estaba en condiciones de convertirse en el tercer productor mundial de la marca Bell, luego de EEUU y Canadá. Siendo que en ese momento Italia e Indonesia también fabricaban bajo licencia de Bell. Es que el mercado argentino representaba unos 80 helicópteros, si se sumaba Brasil se triplicaba y si se sumaba Latinoamérica unos 300. Un volumen muy grande para empezar, pero además la perspectiva de Bell era competir con Agusta en Europa con mejores precios.

    La carta intención se ratificó en setiembre de 1991 en Buenos Aires con la presencia de Lloyd Shoppa, presidente de Bell Textron Canada a los que asistieron el propio Berazza y autoridades como el gobernador de San Juan, el embajador de Canadá, representantes de la Comisión de Defensa de la HCD, de las FFAA. En la siguiente conferencia de prensa, Chincul anunciaba que el primer Bell 212 armado en nuestro país volaría en el primer trimestre de 1992.
    Aunque en esta etapa las inversiones anunciadas superaban los 15 millones de dólares y hasta 20 millones.

    alt text
    Bell Textron Canadá

    La caída en desgracia

    Las esperanzas de Chincul y Berazza se habían depositado en el gobierno de Carlos Saúl Menem, con el que creían que ayudaría a dar este enorme salto del gran acuerdo estratégico firmado con la Bell Textron, motivos no faltaban. Carlos Menem era cliente de Chincul, ni bien ganó le compró a la firma un Seneca III y además también al representante de Bell en la Argentina (La Macarena SA) un Bell 206, ambos registrados a nombre de Curtiembres Yoma SRL. Creían que eso sería un buen inicio de relación. Pobres, creyeron que iba a ser su ángel salvador y terminó siendo su sepulturero.

    En ese momento, Menem no daba pie con bola en la economía, el primer ministro de economía que había nombrado, Miguel Roig, muere de un infarto a la semana de haber asumido (se ve que no soportó el stress de la grave situación del país) y luego de ahia una seguidilla de ministros que no dieron en la tecla para bajar la hiperinflación como Néstor Rapanelli que duró poco, lo sucede el riojano, Herman González y toma medidas como el Plan Bonex que tomó compulsivamente los plazos fijos y los cambió por Bonos Bonex pagaderos a 10 años (un pagadios…) como medida de shock ante la híper. Pero esto era algo transitorio hasta que surja algún plan y el que si tenia un plan contra la inflación, que no quiere decir que era bueno, era el Canciller Domingo Cavallo que implementó la Ley de Convertibilidad

    Ley de Convertibilidad, la muerte para la Industria

    Como forma para detener la hiper funcionó, nadie lo duda y había que implementar algo que detuviera en el acto la hiperinflación y fue un acierto, pero momentáneo. Era el 1 a 1 (un peso = 1 dólar) lo que significaba que teníamos la misma productividad que los norteamericanos…una fantasía, pero trajo muchos beneficios para la sociedad aunque la contrapartida era el certificado de defunción de las industrias, entre ellas la de Chincul y particularmente este acuerdo estratégico. Los sueldos de técnicos y empleados ahora estaban dolarizados y asi se perdía la ventaja relativa que representaba para Bell este acuerdo.

    La empresa además que se había visto beneficiada con el Plan Huarpes (un régimen de promoción industrial de la provincia de San Juan) había sido aniquilada por Cavallo y la prioridad que tenia la empresa para compras del Estado también fue eliminada por el poderoso ministro de economía y para colmo de males, también modificaron la legislación tributaria y los aviones y helicópteros pasaban a ser bienes suntuarios y con tasas tan altas que cualquier potencial comprador salía de raje.

    Ahora el contrato con la Bell ya no tenia razón de ser. Con ello se fuero esfumando las esperanzas de proyección internacional y local para producir en la Argentina el Bell 212 y el 412 SP. No hubo miramientos para la industria aeronáutica, una vez más el neoliberalismo mataba cualquier proceso incipiente de nuestra industria aeronáutica. Los de Bell pensaron que los funcionarios argentinos iban a tener en cuenta la trascendente importancia a nivel industrial que tenia este acuerdo, pero no hubo caso. Domingo Cavallo fue intransigente con los regímenes industriales y los impuestos.

    Un ultimo intento de Berazza por lograr sobrevivir el proyecto se tradujo en ampliar la red de ventas al exterior permitiendo llegar las ventas hasta Panamá y que le den la licencia de fabricación del Bell 206 Jet Ranger II así ampliaba la oferta, pero Bell no vió un futuro en este proyecto industrial que sin dudas hubiera sido un gran despegue de la fabricación de helicópteros cuyo principal beneficiado hubiera sido el Estado, dado que el mercado argentino, mayoritariamente eran las FFAA y FFSS.

    Como comentario final, también en el año 2014 se evaluaba nuevamente la posibilidad de fabricar bajo licencia al Bell 412, pero dentro de una desastrosa gestión como la de Raul Argañarás al frente de FAdeA. No pasaron de conversaciones y nada más. La flota de helicópteros de las FFAA sigue siendo la misma que hace 20 o 30 años atrás, ya del envejecimiento pasaron a estado de pre-morten….


Log in to reply
 

12
Online

348
Users

307
Topics

8.3k
Posts